
Uruguay ya sabe que estará en el Mundial 2030. No tendrá que sufrir por la clasificación, no dependerá de una tabla ni de una última fecha caliente, porque su lugar está asegurado por ser una de las sedes del centenario de la Copa del Mundo. Pero, aun así, la Celeste jugará las Eliminatorias sudamericanas.
La particularidad fue confirmada por Robert Harrison, presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol. El dirigente paraguayo fue claro: “Estas Eliminatorias van a tener 3,5 cupos y nosotros tres ya estamos clasificados, pero todos las vamos a jugar”.
El dato llama la atención porque, históricamente, las selecciones anfitrionas no disputan la clasificación al Mundial. Tienen su cupo asegurado y aprovechan las fechas FIFA para jugar amistosos, torneos de preparación o competencias alternativas. Esta vez será diferente.
El Mundial 2030 será especial desde todo punto de vista. Se jugará a 100 años de la primera Copa del Mundo, aquella que tuvo a Uruguay como sede y campeón en 1930. Por eso, FIFA resolvió un formato inédito: España, Portugal y Marruecos serán los organizadores principales del torneo, mientras que Uruguay, Argentina y Paraguay recibirán un partido cada uno como parte de la celebración del centenario. Por acá, se sigue peleando para que sea más de un partido, e incluso el presidente de la AUF planteó la idea de que sean 64 selecciones.
Eso significa que la Copa del Mundo 2030 se disputará en seis países y en tres continentes. La mayor parte del torneo se jugará en Europa y África, pero el inicio tendrá una fuerte carga simbólica en Sudamérica. Uruguay, por supuesto, tendrá su partido en el Estadio Centenario, escenario histórico de la primera final mundialista.
Además de Uruguay, también ya están clasificados Argentina, Paraguay, España, Portugal y Marruecos. Es decir, las seis selecciones vinculadas a la organización del torneo tendrán su lugar asegurado en la Copa del Mundo.
Entonces, ¿por qué Uruguay jugará las Eliminatorias?
La primera respuesta es deportiva: para no perder ritmo. Si la Celeste no compitiera oficialmente durante todo el ciclo, debería depender únicamente de amistosos, con el riesgo de llegar al Mundial sin partidos de verdadera exigencia. Las Eliminatorias sudamericanas, más allá de que para Uruguay no definirán la clasificación, seguirán siendo un escenario competitivo fuerte, con presión, viajes, rivales duros y puntos en juego para el resto.
Pero hay otro motivo, y es el más novedoso. Según explicó Harrison, la ubicación final en la tabla de las Eliminatorias servirá para acceder a un futuro torneo frente a selecciones europeas. “Todos vamos a jugar las Eliminatorias por una posición para un futuro torneo que se va a jugar contra los europeos”, señaló el presidente de la APF.
Ese torneo todavía no tiene fecha confirmada, pero la idea es que el puesto que ocupe cada selección sudamericana en la Eliminatoria determine el rival europeo que deberá enfrentar y también el premio económico que recibirá. “Hay un factor económico muy importante en estas Eliminatorias”, remarcó Harrison.
En los hechos, la próxima Eliminatoria sudamericana tendrá dos lecturas al mismo tiempo. Para las siete selecciones que no son anfitrionas, será el camino real hacia el Mundial, con 3,5 cupos disponibles. Para Uruguay, Argentina y Paraguay, será una competencia oficial de preparación, pero también una forma de ordenar su lugar en ese futuro cruce con Europa.
El escenario es extraño, pero entendible. Conmebol no quiere perder competencia, las selecciones anfitrionas necesitan partidos de peso y el calendario internacional busca generar nuevos productos deportivos. En ese contexto aparece esta especie de clasificación paralela, en la que Uruguay no jugará por entrar al Mundial, pero sí por posicionarse mejor de cara a otro torneo.
Para la Celeste, el desafío será distinto. No tendrá la presión de clasificarse, pero sí la obligación de competir en serio. Porque aunque el cupo esté asegurado, la Eliminatoria no será un trámite. Habrá puntos, habrá tabla, habrá rivales con necesidades reales y habrá un objetivo deportivo y económico por delante.
Uruguay ya tiene su boleto al Mundial del centenario. Pero antes de llegar a 2030, también tendrá que jugar. Y mucho.
