
Jorge Giordano, director de selecciones nacionales de la Asociación Uruguaya de Fútbol, habló después de la eliminación de Uruguay del Mundial y dejó varias frases importantes sobre el ciclo de Marcelo Bielsa, el rendimiento de la Celeste, el ambiente interno del plantel, Fernando Muslera, Nahitan Nández y lo que puede venir con Marcelo Broli.
El dirigente reconoció el golpe, pero defendió la propuesta futbolística de Uruguay. “Mereció un poco más”, dijo sobre lo mostrado por la selección, aunque enseguida bajó la pelota al piso: eso, para él, “es un consuelo”, porque Uruguay no logró el objetivo y ya está de regreso.
Giordano fue claro al marcar que el análisis futbolístico no puede esconder el resultado. “No hay excusas”, afirmó, aunque sostuvo que la propuesta fue la que se pretendía: una selección protagonista, que intentara jugar en campo rival, dominar los partidos y no esperar simplemente desde atrás.
“Jugamos de una manera vista”, señaló, en referencia a una idea reconocible. Admitió que Uruguay pudo imponerla por momentos y por otros no, pero entendió que la eliminación terminó explicándose en las áreas: lo que no se pudo resolver en la de enfrente y lo que se sufrió en la propia.
Uno de los nombres que apareció con fuerza fue el de Fernando Muslera. El arquero quedó bajo la lupa tras el Mundial, pero Giordano salió a respaldarlo. Reconoció que tuvo errores, pero rechazó cargarle la responsabilidad de la eliminación.
“De ninguna manera es responsable”, sostuvo. Y agregó que las responsabilidades son compartidas, aunque las principales, según dijo, recaen sobre él mismo y el cuerpo técnico.
También habló de Nahitan Nández, cuya ausencia generó comentarios después de que desde la AUF se manejara que podía haber existido un motivo extradeportivo. Giordano negó esa lectura y explicó que la decisión pasó por un “razonamiento técnico” de Marcelo Bielsa, vinculado al juego.
Para reforzar esa idea, puso como ejemplo el caso de Agustín Canobbio, quien había tenido diferencias públicas con el entrenador. Según Giordano, Bielsa no tomó decisiones de plantel por cuestiones personales, lo que le da seguridad de que actuó con “responsabilidad y objetividad”.
Otro tema fuerte fue el relacionamiento entre el cuerpo técnico y los futbolistas. Giordano admitió que en todos los grupos existen tensiones, pero fue tajante: “No hubo problemas de relacionamiento”.
Sí confirmó que, después del partido ante Cabo Verde, los futbolistas le pidieron al entrenador entrenar todos juntos y tener una sola charla previa al partido. El pedido fue aceptado y, según dijo, todo siguió funcionando con normalidad.
También desmintió que los jugadores le hubieran pedido a Bielsa cambios en el equipo para enfrentar a España. Para Giordano, esa versión está lejos de la realidad. Por el contrario, aseguró que los futbolistas se sintieron identificados con la idea de jugar en campo rival y asumir protagonismo.
Sobre las charlas técnicas de Bielsa, Giordano marcó un matiz importante. Dijo que no eran demasiado largas, pero sí reconoció que los jugadores sentían que había “demasiada información” en determinados momentos. Según explicó, el plantel cargaba con sus competencias, su continuidad en clubes, posibles transferencias y necesitaba “un poco de aire”.
En ese punto, aseguró que Bielsa escuchó el planteo. “Se comprometió a mejorar y cumplió”, afirmó.
Giordano también habló del ciclo en general y mencionó dos momentos de quiebre: la Copa América y la goleada 5 a 1 sufrida ante Estados Unidos. Sobre ese último partido, reconoció que fue un episodio determinante porque Uruguay estaba muy cerca del Mundial y había que evaluar si el proceso tenía solución. Según dijo, todos entendieron que sí la tenía, se corrigió el camino y se llegó a la Copa del Mundo.
Más allá de la eliminación, el director de selecciones defendió con fuerza lo que dejó Bielsa. Recordó que el propio entrenador argentino dijo que “no ha dejado nada”, pero Giordano no comparte esa mirada.
Para él, Bielsa dejó formación, método, profesionalización y una manera de trabajar que ahora queda dentro de la estructura de la AUF. También valoró la integración de profesionales de juveniles al cuerpo técnico de la mayor, el trabajo de sanidad, la formación interna y el seguimiento de jugadores jóvenes.
En lo deportivo, dijo que el proceso tuvo etapas muy marcadas: un inicio de alto nivel ante Brasil y Argentina, una Copa América muy buena, un declive posterior y un Mundial que quedó en el medio de ese recorrido.
De todos modos, fue contundente al valorar la huella del entrenador: “Fue muy efectivo”. También dijo que Bielsa demostró que Uruguay puede “ser protagonista” y jugar intentando dominar a los rivales.
Giordano sostuvo que hoy hay seis o siete futbolistas que no estaban en el radar de casi nadie y que ahora aparecen como jugadores de selección pensando incluso en el Mundial 2030. Además, destacó una base de datos de 50 futbolistas y varios meses de trabajo con jóvenes sub-17 y sub-20 junto al plantel mayor.
“Dejó cosas importantes”, resumió. Y agregó que ahora dependerá de la AUF saber aprovecharlas y sostenerlas.
Mirando hacia adelante, Giordano reconoció que hay cosas para corregir. Dijo que los cambios ya fueron propuestos, que hay que cerrar mejor algunos temas, tomar decisiones con mayor rapidez y reorganizar recursos humanos. Pero también advirtió que no se puede tirar abajo todo por el resultado del Mundial.
“No se puede borrar de un plumazo”, dijo sobre lo construido. Y agregó una frase que marca su postura: una estructura de selecciones no se gestiona “a los volantazos”.
Sobre su continuidad, admitió que los resultados mueven las estructuras y que él integra una organización que volvió en primera fase del Mundial. También dejó una frase con lectura política: “A veces las cosas alguien las tiene que pagar”. De todos modos, entiende que seguirá mientras Ignacio Alonso continúe al frente de la AUF, aunque aclaró que hay decisiones que no dependen de él.
El otro nombre importante fue el de Marcelo Broli. Giordano confirmó que desde el área deportiva se pretende que el entrenador campeón mundial sub-20 vuelva a trabajar en selecciones juveniles. Habrá que ver, dijo, si el proyecto que la selección le ofrece le interesa o no.
Además, no descartó que Broli pueda hacerse cargo de la selección mayor de manera interina si se demora la elección del próximo entrenador. En ese caso, alguien de la estructura debería asumir los amistosos y Broli aparece como candidato natural por su conocimiento del proceso.
“Podría ser una de las salidas”, afirmó Giordano.
Uruguay quedó afuera del Mundial y el golpe sigue abierto. Pero las declaraciones del director de selecciones marcan una postura clara: asumir el fracaso deportivo, defender parte del camino recorrido, negar una crisis interna, respaldar decisiones del cuerpo técnico y evitar que la eliminación arrase con todo lo construido.
Ahora vendrá lo más difícil: transformar ese diagnóstico en decisiones.
