La tranquilidad que reinaba en el Complejo Celeste se vio alterada este miércoles con una noticia que genera preocupación en la selección uruguaya. Giorgian De Arrascaeta sufrió un desgarro en el gemelo y quedó prácticamente descartado para la fase de grupos del Mundial 2026.
El volante terminó el entrenamiento del martes con molestias físicas y, tras realizarse los estudios correspondientes, se confirmó la lesión muscular. El panorama resulta especialmente desafortunado para el futbolista de Flamengo, que venía atravesando la etapa final de recuperación de la fractura de clavícula sufrida el pasado 29 de abril.
Precisamente por esa lesión, De Arrascaeta estaba trabajando de forma diferenciada en algunos ejercicios, evitando situaciones de contacto y choque mientras completaba el proceso de recuperación. Incluso el pasado lunes, Marcelo Bielsa se había mostrado optimista respecto a su evolución, aunque había advertido que los plazos de una fractura de clavícula debían respetarse más allá de las buenas sensaciones que transmitiera el jugador.
Ahora el escenario cambió por completo. El desgarro demandará aproximadamente un mes de recuperación, un plazo que coincide prácticamente con el inicio de la fase eliminatoria del Mundial. Si Uruguay logra avanzar a los dieciseisavos de final, instancia prevista para los primeros días de julio, el mediocampista podría llegar con lo justo para reincorporarse al equipo.
La situación obliga a Bielsa a tomar una decisión importante. El entrenador deberá evaluar si mantiene a De Arrascaeta dentro de la lista definitiva con la esperanza de recuperarlo para los cruces de eliminación directa o si, por el contrario, opta por reemplazarlo antes del inicio del torneo.
En ese contexto, el nombre que surge naturalmente como posible sustituto es el de Facundo Torres. El actual futbolista de Palmeiras había quedado fuera de la convocatoria final por razones estrictamente futbolísticas, según explicó el propio seleccionador durante el anuncio de la lista.
No sería la primera vez que Uruguay apuesta por esperar a un jugador lesionado en una Copa del Mundo. En Qatar 2022, Diego Alonso decidió incluir a Ronald Araujo en la nómina pese a que el defensor atravesaba la recuperación de una lesión sufrida semanas antes del torneo. Sin embargo, la Celeste no logró superar la fase de grupos y el zaguero no llegó a disputar ningún partido.
La diferencia es que, en esta ocasión, Uruguay todavía tiene margen para tomar una determinación. De Arrascaeta es una de las piezas de mayor talento dentro del plantel y su capacidad para generar fútbol resulta difícil de reemplazar. Pero también es cierto que, si finalmente viaja a Estados Unidos, llegaría al eventual regreso con cerca de dos meses sin actividad oficial.
La pelota quedó ahora del lado de Bielsa. En las próximas horas deberá resolver si apuesta por esperar a uno de sus futbolistas más determinantes o si decide abrirle la puerta a otro jugador para afrontar desde el inicio el desafío mundialista.
