
Lautaro Martínez todavía estaba emocionado cuando intentó explicar lo que había sucedido. Había ingresado desde el banco, marcado de cabeza el gol del 2 a 1 ante Inglaterra y clasificado a Argentina a su segunda final consecutiva de una Copa del Mundo.
No fue un gol más ni una noche cualquiera. “La primera vez que mi viejo me compró un par de botines, siempre soñé con hacer este gol”, dijo el delantero argentino después de la remontada en el Atlanta Stadium.
Lautaro reveló incluso que había anticipado lo que ocurriría antes de entrar a la cancha. Primero se lo dijo a Alexis Mac Allister y luego a Facundo Medina, mientras todavía esperaba su oportunidad en el banco.
“Les dije que iba a entrar y lo iba a ganar”, contó el delantero, que necesitó pocos minutos en el campo para cumplir con su promesa y marcar el tanto que puso a Argentina en la final.
El gol llegó cuando la semifinal parecía encaminarse al alargue. Inglaterra se había puesto en ventaja en el segundo tiempo y, después del 1 a 0, retrocedió varios metros para intentar defender la diferencia.
Argentina comenzó a crecer, encontró el empate por intermedio de Enzo Fernández y luego completó la remontada con el cabezazo de Lautaro, después de un centro de Lionel Messi.
El delantero también explicó cómo interpretó el cambio que sufrió el partido. A su entender, Inglaterra realizó un gran desgaste durante la primera hora, pero luego comenzó a sentir el esfuerzo.
“Ellos presionaron durante 60 minutos y después ya no daban más”, señaló Lautaro, quien entendió que el retroceso inglés le permitió a Argentina mover la pelota con más tranquilidad, ensanchar la cancha y generar las situaciones que terminaron dando vuelta el resultado.
La victoria volvió a mostrar una de las características que Argentina ha convertido en marca propia durante este Mundial. El equipo estuvo en desventaja, sufrió durante varios pasajes y nuevamente encontró respuestas cuando el tiempo comenzaba a terminarse.
“Este equipo sigue demostrando de qué está hecho”, resumió Lautaro, todavía conmovido por haber marcado el gol que soñaba desde niño.
El delantero también recordó a su familia, especialmente a sus padres, que lo acompañaron desde sus primeros pasos en el fútbol, y habló de la importancia que tuvieron sus hijos en su vida.
“Tengo a mis dos hijos ahí, que me cambiaron la vida. Hoy soy un hombre, disfruto de la vida y de todo esto”, expresó.
La clasificación fue vivida por todo el plantel como una nueva demostración del carácter de una generación que no se conformó después de ganar el Mundial de Catar.

Emiliano Martínez destacó la forma en que Argentina afrontó una instancia decisiva y sostuvo que el equipo jugó la semifinal como debía jugarse, “con el cuchillo entre los dientes”. El arquero valoró especialmente que la selección vuelva a estar en la definición y consideró que se trata de un logro para todo el país.
Lisandro Martínez también puso el acento en el significado colectivo de la victoria. Para el defensor, lo conseguido ante Inglaterra fue otro momento histórico y una alegría destinada a cada argentino que acompañó al equipo dentro y fuera del estadio.
Las palabras de los futbolistas argentinos mostraron una mezcla de alivio, orgullo y emoción. Argentina no tuvo un camino sencillo para llegar a la final, pero volvió a superar un partido que parecía complicarse y confirmó que mantiene intacta su capacidad para competir en los momentos más difíciles.
Del otro lado quedaron la frustración y la sensación de haber dejado escapar una oportunidad enorme.
Harry Kane reconoció que Inglaterra hizo un buen partido durante buena parte de la semifinal, pero admitió que el equipo cambió su actitud después de ponerse en ventaja.
“Una vez que nos pusimos 1 a 0, pareció que solamente intentamos aguantar”, señaló el capitán inglés, quien agregó que a este nivel eso no alcanza.
Kane habló del esfuerzo realizado por el plantel durante todo el torneo y no ocultó el golpe que significó quedar eliminado cuando Inglaterra estaba a pocos minutos de regresar a una final mundialista después de 60 años.
El delantero sostuvo que el equipo dejó todo, pero volvió a quedarse a un paso de la definición. También consideró que Inglaterra tuvo buenos momentos durante el campeonato y volvió a meterse entre los cuatro mejores, aunque sigue sin encontrar esa última pieza que le permita llegar hasta el partido decisivo.
Thomas Tuchel, por su parte, asumió la responsabilidad por los cambios realizados después del gol de Anthony Gordon.
El entrenador explicó que Inglaterra comenzó a conceder demasiados centros y situaciones incluso antes de las modificaciones, y que intentó ayudar al equipo reforzando la defensa. Sin embargo, admitió que las decisiones no dieron el resultado esperado.
Tuchel aceptó que las críticas se concentraran sobre su planteo y recordó que, cuando un cambio no funciona, resulta sencillo concluir después del partido que fue equivocado. De todas maneras, dejó claro que las decisiones fueron suyas y que asumía la responsabilidad por ellas.
La lectura inglesa coincidió, entonces, con lo que había mostrado el partido. Inglaterra encontró la ventaja, pero dejó de jugar con la misma decisión, se metió demasiado cerca de su arco y terminó permitiendo que Argentina creciera.
Jordan Pickford sostuvo durante varios minutos la diferencia, pero el equipo ya no logró salir, perdió el control de la pelota y quedó expuesto a un ataque argentino cada vez más insistente.
Primero llegó el empate de Enzo Fernández y luego el cabezazo de Lautaro Martínez que transformó la ilusión inglesa en otra eliminación dolorosa.
