
Argentina volverá a jugar de azul contra Inglaterra. La selección campeona del mundo utilizará mañana su camiseta alternativa en la semifinal que comenzará a la hora 16 de Uruguay, en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta. Será una elección cargada de simbolismo, porque ese mismo color acompañó dos de las victorias más recordadas de los argentinos ante los ingleses.
Una fue en Francia 1998, cuando Argentina se impuso por penales en los octavos de final. La otra ocurrió en México 1986.
Aquella vez, sin embargo, la camiseta azul no había sido diseñada durante meses, presentada en una campaña publicitaria ni preparada especialmente para el Mundial: fue comprada en una tienda de la Ciudad de México a solo tres días del partido. No tenía números. Tampoco llevaba el escudo de la Asociación del Fútbol Argentino. Hubo que armarla prácticamente desde cero.
Después Maradona marcó con ella la Mano de Dios y el Gol del Siglo. Y una camiseta improvisada se convirtió en una de las piezas más famosas de la historia del deporte.
El problema apareció antes de jugar
Argentina había utilizado su camiseta azul tradicional en los octavos de final de México 1986, cuando derrotó 1 a 0 a Uruguay. Carlos Bilardo terminó preocupado.
La indumentaria alternativa proporcionada por Le Coq Sportif estaba confeccionada con una tela más gruesa y pesada que la celeste y blanca. No tenía el sistema de ventilación de la camiseta titular y, al absorber la transpiración, se volvía todavía más incómoda.
Contra Uruguay pudo utilizarse porque la temperatura no había sido tan alta. Pero el partido frente a Inglaterra se jugaría al mediodía, en el Estadio Azteca, bajo el calor y la humedad de la Ciudad de México.
Bilardo no quería saber nada con repetir la experiencia. Antes del encuentro, durante la reunión técnica, la FIFA confirmó que Argentina tendría que volver a vestir de azul. Inglaterra utilizaría su camiseta blanca y la selección sudamericana debía cambiar su uniforme.
El entrenador argentino pidió una camiseta más liviana. Pero el problema era el tiempo: faltaban solamente 72 horas para el partido.
Una búsqueda contrarreloj
Bilardo encargó la misión a Rubén Moschella, administrativo de la delegación argentina durante aquel Mundial. Moschella recorrió tiendas deportivas de la Ciudad de México buscando camisetas azules de Le Coq Sportif. Según contó años después en el sitio oficial de la AFA, tuvo que visitar una enorme cantidad de comercios hasta encontrar dos modelos posibles.
Uno era más tradicional. El otro tenía dos tonos de azul, bastones y una tela más brillosa.
Moschella regresó a la concentración con las dos opciones, pero Bilardo no quedó convencido con ninguna. En ese momento apareció Diego Maradona. El capitán miró la camiseta brillosa y terminó con la discusión: “Qué linda esa brillosa”, dijo.
Bilardo tomó la decisión de inmediato: esa sería la camiseta para jugar contra Inglaterra.
Moschella regresó a la tienda y compró 38 unidades. Argentina ya tenía el uniforme, pero faltaba un detalle fundamental: aquellas prendas eran camisetas deportivas comunes, por lo que no tenían escudo y tampoco números.
Un escudo viejo y números de fútbol americano
La solución volvió a encontrarse sobre la marcha. Un dirigente del América de México consiguió los números, confeccionados con un material plateado y brillante que se utilizaba para las camisetas de fútbol americano. Eran enormes.
No tenían la forma ni el tamaño habitual de los dorsales utilizados en una Copa del Mundo, pero ya no quedaba tiempo para buscar otra alternativa.
El escudo también tuvo una historia particular. El hijo de aquel dirigente mexicano admiraba a la selección argentina y tenía guardado en una computadora un diseño del emblema de la AFA. A partir de esa imagen se prepararon los parches que debían colocarse en las nuevas camisetas.
Pero el archivo no correspondía al escudo que Argentina utilizaba en ese momento. Era una versión anterior, sin los laureles que rodeaban al emblema oficial. No había tiempo para corregirlo.
Los escudos y los números fueron cosidos a mano durante las horas previas al partido. Diferentes testimonios señalan que en la tarea colaboraron trabajadoras mexicanas de la concentración argentina, que dejaron por un momento sus actividades habituales para ayudar a terminar las camisetas.
No estaban preparando una prenda para una exposición. Solamente intentaban que Argentina pudiera salir correctamente vestida a jugar un partido.
Sin saberlo, estaban cosiendo una camiseta que terminaría convertida en leyenda.
La camiseta elegida por Maradona
Argentina salió al campo del Estadio Azteca el 22 de junio de 1986 con aquel uniforme armado de urgencia.
La camiseta tenía dos tonalidades de azul, un escudo antiguo, números plateados de fútbol americano y una tela que nunca había sido pensada para vestir a una selección en los cuartos de final de un Mundial.
Pero la llevaba Diego Maradona. A los seis minutos del segundo tiempo llegó la jugada más polémica de la historia de los mundiales. Maradona fue a buscar una pelota aérea junto al arquero Peter Shilton y convirtió el primer gol con la mano izquierda.
El árbitro tunecino Ali Bin Nasser lo convalidó. Cuatro minutos después llegó algo todavía más extraordinario.
Maradona recibió la pelota dentro del campo argentino, giró, dejó rivales por el camino, recorrió más de medio campo, eludió a Shilton y marcó el gol que años después sería elegido como el mejor del siglo.
Gary Lineker descontó para Inglaterra, pero Argentina ganó 2 a 1 y avanzó a las semifinales.
Después derrotaría a Bélgica y a Alemania Federal para conquistar su segunda Copa del Mundo.
La camiseta comprada de apuro había quedado para siempre asociada a la actuación más recordada de Maradona.
Una pieza de millones
Maradona intercambió su camiseta con el inglés Steve Hodge después del encuentro. El futbolista británico la conservó durante décadas y posteriormente la cedió para que fuera exhibida en el Museo Nacional del Fútbol de Manchester.
En 2022 fue subastada. La prenda se vendió por 7,1 millones de libras, una cifra récord para un objeto deportivo en aquel momento.
La camiseta que había sido comprada con urgencia en una tienda mexicana, completada con un escudo incorrecto y números de otro deporte terminó valuada en millones.
Otra vez de azul
Cuarenta años después, Argentina volverá a enfrentar a Inglaterra en un Mundial con la camiseta alternativa. Esta vez no habrá corridas por tiendas deportivas, números conseguidos de apuro ni trabajadoras cosiendo escudos durante la noche.
La indumentaria actual fue diseñada con anticipación y cumple con cada una de las exigencias de la FIFA.
Pero el recuerdo estará presente. Argentina solicitó autorización para utilizar su segunda equipación y el organismo aprobó el pedido. Inglaterra será oficialmente local y jugará de blanco, mientras que el equipo de Lionel Scaloni vestirá de azul oscuro.
Los antecedentes explican buena parte de la elección.
Argentina utilizó la camiseta azul en cuatro de sus seis partidos mundialistas frente a Inglaterra. Perdió con ella en Chile 1962, pero la llevó en las dos victorias más recordadas: el 2 a 1 de México 1986 y la clasificación por penales de Francia 1998.
En este Mundial ya la utilizó ante Jordania, en el cierre de la fase de grupos, cuando ganó 3 a 1.
Podrá hablarse de una decisión reglamentaria, de una solicitud especial o simplemente de una cábala.
En el fútbol argentino, probablemente sea un poco de todo. Mañana no será aquella camiseta improvisada. No tendrá números de fútbol americano ni un escudo cosido durante la madrugada.
Pero será azul. Y estará otra vez enfrente Inglaterra.
