
Argentina e Inglaterra se jugarán mañana mucho más que el pasaje a la final del Mundial. Dentro de la cancha habrá campeones, figuras y dos selecciones cargadas de historia. Afuera, junto a la línea, también se librará un duelo que merece atención.
Lionel Scaloni y Thomas Tuchel llegaron a esta semifinal por caminos completamente diferentes.
El argentino asumió casi sin experiencia, rodeado de dudas y con buena parte de su país preguntándose si estaba preparado para semejante responsabilidad. Ocho años después, construyó una selección campeona de América y del mundo, recuperó el vínculo entre el equipo y la gente y se convirtió en uno de los entrenadores más importantes de la historia argentina.
El alemán recorrió Europa, dirigió clubes poderosos, trabajó con algunas de las grandes figuras del fútbol y ganó la Liga de Campeones. Inglaterra lo eligió precisamente por eso: porque quería un entrenador acostumbrado a competir al máximo nivel y capaz de transformar una gran generación en un equipo campeón.
Entre ambos acumulan 15 títulos como entrenadores en el fútbol mayor. Tuchel conquistó 11 y Scaloni cuatro.
Pero el número, por sí solo, cuenta apenas una parte de la historia.
Scaloni ganó menos campeonatos, aunque uno de ellos es el que todos quieren. Tuchel levantó más trofeos, pero todavía intenta demostrar que puede repetir con una selección todo lo que consiguió en los clubes.
Mañana, uno de los dos quedará a un solo partido de volver a tocar el cielo.
Scaloni, el técnico que nadie esperaba
Lionel Scaloni no parecía destinado a ocupar el lugar que terminó ocupando. Cuando fue designado como entrenador interino de Argentina en 2018, después del Mundial de Rusia, la decisión fue recibida con desconfianza. Su experiencia como técnico principal era prácticamente inexistente y su nombre no figuraba entre los candidatos que manejaba buena parte de la prensa argentina.
Había integrado el cuerpo técnico de Jorge Sampaoli y dirigido brevemente a la selección Sub 20. No tenía recorrido en clubes ni un palmarés que respaldara su nombramiento.
La idea inicial era que se hiciera cargo durante algunos partidos mientras la Asociación del Fútbol Argentino buscaba una solución definitiva.
La solución definitiva terminó siendo él. Scaloni comenzó a renovar el plantel, incorporó futbolistas, recuperó a otros y construyó un grupo que encontró su identidad con el paso de los partidos. Lo hizo sin grandes discursos, sin presentarse como dueño de una verdad y sin quedar atado a un único sistema.
Su primera Copa América, en 2019, terminó con Argentina en el tercer puesto. Pero dejó señales.
Dos años después llegó el quiebre. Argentina ganó la Copa América de 2021 en Brasil y derrotó al dueño de casa en la final disputada en el Maracaná. Fue el primer título de Lionel Messi con la selección mayor y también el primer campeonato argentino en 28 años.
La espera había terminado.
En 2022, la selección venció 3 a 0 a Italia en Wembley y conquistó la Finalissima. Meses más tarde llegó la obra mayor: Argentina se consagró campeona del mundo en Catar después de derrotar a Francia por penales en una de las mejores finales de la historia.
Scaloni ya no era el entrenador elegido para salir del paso. Era campeón del mundo. Argentina amplió su ciclo ganador en 2024, cuando conquistó nuevamente la Copa América, esta vez en Estados Unidos, después de derrotar a Colombia en la final.
El palmarés del entrenador argentino tiene cuatro títulos: dos Copas América, una Finalissima y una Copa del Mundo. Todos fueron conquistados con la selección mayor y todos llegaron dentro de un mismo proceso.
Scaloni alcanzó además los 100 partidos al frente de Argentina durante este Mundial y quedó entre los entrenadores con más encuentros dirigidos en la historia de la selección.
Pero su principal logro quizá no pueda medirse únicamente con copas. Argentina volvió a sentirse representada por su selección.
Scaloni logró que las figuras aceptaran correr, que los suplentes se sintieran importantes y que el equipo pudiera cambiar durante un partido sin perder su esencia. Su Argentina puede presionar arriba, esperar más atrás, jugar con cuatro defensores o modificar el mediocampo según el rival.
No se enamoró de un dibujo. Se enamoró de competir.
Tuchel, el entrenador que aprendió a ganar en Europa
La historia de Thomas Tuchel fue diferente desde el comienzo. Su carrera como futbolista terminó demasiado pronto. Una lesión en una rodilla lo obligó a retirarse con apenas 25 años, cuando todavía jugaba en las categorías menores del fútbol alemán.
Lo que parecía un final se convirtió en el comienzo de otra carrera. Tuchel pasó por las divisiones juveniles y comenzó a construir una reputación como entrenador detallista, exigente y obsesionado con la táctica. Su primera gran oportunidad llegó en Mainz, donde reemplazó a Jürgen Klopp y consiguió que un equipo con recursos limitados compitiera por encima de sus posibilidades.
Más tarde llegó a Borussia Dortmund.
Allí ganó la Copa de Alemania de la temporada 2016-2017, su primer título importante. El equipo derrotó 2 a 1 a Eintracht Frankfurt en la final y terminó con una espera de cinco años sin campeonatos.
Su siguiente destino fue Paris Saint-Germain, un club obligado a ganar todo dentro de Francia y que buscaba conquistar Europa.
Tuchel obtuvo dos ligas francesas, una Copa de Francia, una Copa de la Liga y dos Supercopas. También llevó al PSG por primera vez a la final de la Liga de Campeones, aunque perdió el partido decisivo ante Bayern Múnich en 2020.
Pocos meses después fue despedido, pero la revancha llegó rápidamente.
Chelsea lo contrató en enero de 2021, con la temporada en marcha y el equipo atravesando dificultades. Cuatro meses más tarde, los ingleses eran campeones de Europa.
Chelsea derrotó a Manchester City en la final de la Liga de Campeones y Tuchel ganó el trofeo que se le había escapado un año antes. Aquella campaña le permitió ser elegido como el mejor entrenador de Europa.
Con el club londinense también conquistó la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes.
Después llegó Bayern Múnich, donde ganó la Bundesliga de 2022-2023 en una definición increíble. Borussia Dortmund tenía el campeonato en sus manos, pero empató en la última fecha y Bayern se quedó con el título por diferencia de goles.
El palmarés de Tuchel en el fútbol mayor está compuesto por 11 campeonatos: uno con Borussia Dortmund, seis con Paris Saint-Germain, tres con Chelsea y uno con Bayern Múnich.
Ganó en Alemania, Francia, Inglaterra, Europa y el mundo a nivel de clubes. Le faltaba una selección.
Inglaterra fue a buscarlo para ganar
Thomas Tuchel asumió como seleccionador inglés en enero de 2025. Fue elegido después de la salida de Gareth Southgate, quien había llevado a Inglaterra a dos finales consecutivas de la Eurocopa, pero no pudo terminar con una sequía de títulos que comenzó en 1966.
La decisión provocó debate. Por primera vez desde Fabio Capello, Inglaterra volvía a entregar su selección a un entrenador extranjero. Una parte de la prensa y varios exfutbolistas reclamaban que el puesto debía ser ocupado por un técnico inglés.
La Federación tomó otra dirección. No buscó nacionalidad. Buscó títulos.
Tuchel ya conocía el fútbol inglés, había dirigido a varios integrantes del plantel y contaba con experiencia en partidos decisivos. Su misión era clara: transformar buenas campañas en una consagración.
El contrato inicial se extendía hasta después del Mundial, pero en febrero de este año la Federación inglesa anunció su renovación hasta la Eurocopa de 2028.
El alemán no llegó para iniciar un proyecto a largo plazo desde las categorías juveniles. Llegó para ganar. Y mañana tendrá su primera gran prueba con Inglaterra.
Dos formas distintas de dirigir
Scaloni y Tuchel también parecen opuestos en sus maneras. El argentino suele mantener un perfil bajo. Habla con calma, evita ubicarse por encima de sus jugadores y comparte buena parte del mérito con su cuerpo técnico. Construyó su autoridad desde la cercanía y desde las decisiones que tomó con el paso del tiempo.
Tuchel vive los partidos con otra intensidad. Gesticula, corrige, se mueve constantemente y no suele ocultar su malestar cuando el equipo no responde como pretende. Después de vencer a Noruega y clasificarse para las semifinales, reconoció que Inglaterra había tenido suerte y reclamó una mejora inmediata.
Uno protege al grupo hacia afuera. El otro utiliza la exigencia pública como una herramienta.
Scaloni llegó a la selección casi por casualidad y tuvo que aprender mientras avanzaba. Tuchel arribó después de dirigir finales, convivir con vestuarios poderosos y pasar por algunos de los clubes más exigentes del mundo.
El argentino conoce a sus futbolistas desde hace años y construyó con ellos una historia común. El alemán todavía está moldeando a Inglaterra.
El campeón mundial contra el campeón de Europa
Los números muestran cuatro títulos para Scaloni y 11 para Tuchel. Sin embargo, ninguno podrá apoyarse únicamente en el pasado cuando comience la semifinal.
Scaloni sabe lo que significa dirigir un partido de esta magnitud. Ya disputó y ganó una semifinal mundialista, sobrevivió a una final que cambió varias veces y tomó decisiones bajo una presión difícil de comparar.
Tuchel nunca dirigió una Copa del Mundo antes de esta edición, pero conoce las noches en las que un error termina una temporada. Disputó dos finales consecutivas de la Liga de Campeones con equipos diferentes y ganó la segunda.
El argentino tiene el trofeo más importante. El alemán ganó el principal campeonato de clubes.
Scaloni representa la continuidad de un equipo que lleva ocho años creciendo a su lado. Tuchel es la apuesta de una potencia que se cansó de estar cerca y fue a buscar afuera al entrenador que pudiera llevarla hasta el final.
Argentina intentará alcanzar su segunda final mundialista consecutiva. Inglaterra buscará regresar al partido por el título por primera vez desde 1966. Scaloni quiere prolongar una era que ya entró en la historia.
Tuchel pretende construir la suya. Entre ambos suman 15 campeonatos, pero mañana ninguno servirá como ventaja. Solo uno podrá dirigir la final del mundo.
