
El fútbol llevó a Lionel Messi nuevamente al lugar en el que, diez años atrás, pensó que ya no podía seguir.
En el mismo estadio en el que anunció su renuncia a la selección argentina después de perder la final de la Copa América Centenario, el capitán albiceleste disputó y perdió hoy el que, casi con seguridad, fue el último partido de su carrera en una Copa del Mundo.
El desenlace volvió a ser doloroso.
Argentina perdió 1 a 0 frente a España la final del Mundial 2026 y dejó escapar la posibilidad de conquistar su segunda Copa consecutiva. Messi, que llegó al torneo con 39 años, cerró su sexta participación mundialista en el New York New Jersey Stadium, el mismo escenario conocido habitualmente como MetLife Stadium. Allí también había vivido, una década antes, uno de los momentos más difíciles de su carrera.
Fue el 26 de junio de 2016.
Argentina enfrentó a Chile por la final de la Copa América Centenario. Después de 120 minutos sin goles, el título se definió por penales. Messi ejecutó el primero de Argentina y mandó la pelota por encima del travesaño. Chile terminó ganando la tanda por 4 a 2 y volvió a quedarse con la Copa, como ya había sucedido un año antes.
La derrota resultó demasiado pesada para el entonces capitán argentino.
Todavía golpeado por lo sucedido, Messi anunció frente a los periodistas que su etapa en la selección había terminado. Tenía 29 años y sentía que había agotado todas las posibilidades de conseguir un título con el equipo mayor.
“No se da. Ya está. Son cuatro finales perdidas. Se terminó para mí la selección”, expresó aquella noche.
No era solamente el dolor provocado por la derrota ante Chile. Era la acumulación de cuatro finales perdidas con Argentina.
La primera había sido la Copa América de 2007, cuando Brasil derrotó 3 a 0 al equipo dirigido por Alfio Basile.
La segunda llegó en el Mundial de Brasil 2014. Argentina perdió 1 a 0 ante Alemania en el alargue de la final disputada en el Maracaná, con el gol de Mario Götze.
Un año después llegó el tercer golpe. Chile derrotó a Argentina por penales en la final de la Copa América 2015, luego de otro empate sin goles.
Y en 2016, nuevamente frente a Chile y otra vez desde los once metros, apareció la cuarta derrota. Messi había jugado cuatro finales importantes con la selección mayor y las había perdido todas.
Aquella noche en Nueva Jersey pareció marcar el final.
Pero la renuncia duró poco más de un mes. Messi reconsideró su decisión, regresó para jugar las Eliminatorias y comenzó un largo camino de búsqueda que finalmente cambió su historia con la camiseta argentina.
En 2021 ganó la Copa América en el Maracaná, justamente el estadio en el que había perdido la final del Mundial siete años antes.
En 2022 conquistó la Finalissima ante Italia y, meses después, alcanzó el gran objetivo de su carrera: fue campeón del mundo en Catar.
La historia continuó en 2024, cuando Argentina volvió a ganar la Copa América. Messi pasó así de ser el futbolista señalado por las finales perdidas a convertirse en el capitán del período más exitoso de la selección en décadas.
Diez años después de aquella renuncia, el fútbol lo devolvió al mismo escenario.
El estadio había cambiado de nombre para el Mundial, por razones comerciales, pero era el mismo. Las tribunas, el campo y el lugar eran aquellos en los que Messi había tocado fondo con Argentina.
Esta vez llegó como campeón del mundo, bicampeón de América y dueño de todos los reconocimientos que durante muchos años parecieron negársele.
Pero tampoco pudo despedirse con una victoria.
España fue ampliamente superior durante la final y terminó imponiéndose en el alargue. Messi estuvo aislado y prácticamente no pudo influir en el juego. Argentina recién generó peligro sobre el final, cuando el partido ya se le escapaba.
La derrota no tiene, sin embargo, el mismo significado que la de 2016.
Entonces, Messi sentía que había fracasado y que ya no quedaban fuerzas para volver a intentarlo. Ahora perdió después de haber ganado todo. Ya no se retiró del campo como el futbolista al que le faltaba un título con Argentina, sino como el capitán que había conseguido cambiar completamente su historia.
Todavía no confirmó que dejará la selección. Tampoco aseguró públicamente que la final frente a España haya sido su último partido con la camiseta albiceleste.
Pero resulta difícil imaginarlo nuevamente en un Mundial.
En 2030 tendrá 43 años. Por eso, más allá de lo que suceda con su carrera internacional, la final de Nueva Jersey quedará señalada como el cierre de su recorrido en la competencia más importante del fútbol.
El estadio que en 2016 fue testigo de su renuncia terminó siendo también el escenario de su último partido mundialista.
Allí Messi creyó que su historia con Argentina había terminado.
Allí regresó diez años después, convertido en campeón del mundo, para cerrar uno de los capítulos más grandes de su carrera.
