
Lionel Scaloni dio la cara después de la derrota. El entrenador argentino reconoció que España fue superior en la final del Mundial, defendió el recorrido de sus jugadores y dejó una incógnita importante sobre su futuro al frente de la selección.
“Han sido mejores, la verdad”, admitió el técnico luego del triunfo español por 1 a 0 en el alargue.
Scaloni no buscó excusas ni intentó justificar el resultado mediante las decisiones arbitrales. España había dominado la pelota, el territorio y las situaciones durante casi todo el encuentro, mientras Argentina recién consiguió generar peligro cuando quedaban pocos minutos.
“Hoy toca felicitar al campeón. Hay que saber ganar y también hay que saber perder”, expresó.
El entrenador consideró que su equipo hizo todo lo posible para sostenerse en una final que se presentó muy complicada desde el comienzo. Argentina defendió durante largos pasajes, sufrió la expulsión de Enzo Fernández y permaneció en partido gracias a una destacada actuación de Emiliano Martínez.
España, sin embargo, terminó encontrando el gol en el alargue.
“Ellos tuvieron el control del partido. Nosotros intentamos cerrarle los caminos y mantenernos con posibilidades hasta el final”, explicó Scaloni, quien valoró las ocasiones generadas por Argentina en los últimos minutos.
El técnico rescató especialmente que sus jugadores no se entregaron pese a la clara superioridad española.
“El equipo nunca bajó los brazos. Aun con uno menos, tuvimos situaciones para empatar. Eso habla del carácter de estos jugadores”, señaló.
Argentina estuvo muy cerca de llevar la definición a los penales, pero su reacción llegó demasiado tarde. Durante la mayor parte del encuentro no encontró la forma de quitarle la pelota a España ni de conectar a sus delanteros.
Lionel Messi quedó aislado y tuvo una participación muy escasa. Julián Álvarez debió retroceder demasiado y los mediocampistas estuvieron más ocupados en defender que en construir juego.
Scaloni aceptó que el planteo no dio el resultado esperado.
“Nos costó mucho recuperar la pelota y, cuando la recuperábamos, la perdíamos rápido. España juega muy bien y te obliga a correr detrás de la pelota”, reconoció.
El entrenador también defendió la manera en la que Argentina afrontó el partido. Según explicó, la intención era reducir los espacios y evitar que los futbolistas españoles pudieran acelerar cerca del área.
“No queríamos defender tan atrás, pero el rival también juega. A veces uno plantea una cosa y el partido te lleva hacia otra”, sostuvo.
Más allá del resultado, Scaloni destacó el recorrido de una selección que alcanzó su segunda final mundialista consecutiva.
“Tengo un agradecimiento eterno hacia los jugadores. No es fácil llegar a una final de un Mundial”, afirmó.
Argentina había comenzado el torneo como campeona vigente y volvió a instalarse entre las dos mejores selecciones. Superó una fase eliminatoria exigente y llegó a la definición después de vencer a Inglaterra en semifinales.
“No tenemos nada para reprocharnos. Dimos todo. Somos grandes en la victoria y tenemos que ser grandes en la derrota”, expresó el entrenador.
Scaloni se mostró especialmente emocionado cuando habló del grupo y del significado que tuvo acompañar a varios futbolistas durante uno de los períodos más exitosos de la historia argentina.
“Estoy triste por el resultado, pero muy orgulloso de ellos. Han vuelto a llevar a Argentina a una final y eso tiene un valor enorme”, manifestó.
También pidió que el subcampeonato no fuera interpretado como un fracaso.
“Parece que si no salís campeón no sirve nada, y no es así. Llegar hasta acá cuesta muchísimo. Hay selecciones enormes que quedaron por el camino”, recordó.
El técnico agradeció además a los hinchas argentinos, que acompañaron al equipo durante toda la competencia y volvieron a ocupar buena parte de las tribunas en Nueva Jersey.
“La gente estuvo con nosotros desde el primer día. Solo tenemos palabras de agradecimiento. Sabemos la ilusión que tenían y por eso duele todavía más no haber podido darles otra alegría”, indicó.
Uno de los temas inevitables fue Lionel Messi.
La final ante España fue, casi con seguridad, el último partido mundialista del capitán argentino. Scaloni evitó anticipar una decisión y dejó el futuro exclusivamente en manos del futbolista.
“Leo decidirá lo que quiera hacer. Nosotros siempre vamos a respetar su decisión. Lo que ha dado por esta camiseta no se puede explicar solamente con palabras”, expresó.
Messi no habló después de la final ni anunció si continuará jugando con la selección. En 2030 tendrá 43 años, por lo que resulta muy difícil imaginarlo nuevamente en una Copa del Mundo.
Scaloni también dejó dudas sobre su propia continuidad.
El entrenador recordó que su contrato termina en diciembre y aseguró que necesita tiempo para pensar antes de tomar una decisión definitiva. Sus palabras, acompañadas por la emoción con la que cerró la conferencia, abrieron la posibilidad de que la final haya marcado también el cierre de su etapa al frente del equipo.
“Ahora no es momento de decidir nada. Hay que estar tranquilos, volver a casa y pensar. Mi contrato termina en diciembre y veremos qué sucede”, señaló.
El entrenador evitó hablar de un final de ciclo, pero reconoció el desgaste acumulado durante los últimos años.
“Han sido años muy intensos. Estoy agradecido por todo lo vivido, pero ahora necesito parar, estar con mi familia y reflexionar”, afirmó.
Scaloni había asumido de manera interina en 2018 y terminó encabezando una etapa histórica. Bajo su conducción, Argentina ganó la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Catar y la Copa América 2024.
En 2026 volvió a alcanzar la final, aunque esta vez encontró a una España claramente superior.
“Se perdió contra un gran campeón. Duele, porque estuvimos muy cerca de volver a conseguirlo, pero hay que reconocer cuando el rival es mejor”, resumió.
No hubo reclamos, excusas ni acusaciones.
Scaloni aceptó la derrota, agradeció a sus jugadores y dejó abierta una pregunta que Argentina deberá responder en los próximos meses.
La Copa quedó en manos de España.
Y el futuro de la selección argentina, por primera vez en mucho tiempo, quedó lleno de dudas.
